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Monte Tabor PDF Imprimir E-mail

Basílica del Monte Tabor, exteriorSegún creían los antiguos, Dios habita en la cima de los montes… y se convierten con frecuencia en lugares teológicos, lugares en que Dios se manifiesta al hombre.

El Tabor tiene 588 m. de altura sobre el nivel del mar, está situado en el límite sur de la Baja Galilea. Está cubierto por encinas, algarrobos, terebintos, pinos y lentiscos. Su cumbre es una planicie de 1.200 por 400 m.

Aunque no tengamos la certeza de otros sitios, -con documentación arqueológica e histórica- (Nazaret, Cafarnaum, Belén y Jerusalén…), sí podemos afirmar que este monte nos vale como lugar teológico de este hecho evangélico de la Transfiguración del Señor y aún podemos decir que, aunque no lo fuera, sí merecía haberlo sido, por el silencio que se respira aquí, sus vistas panorámicas y por tantos hechos religiosos acaecidos en su cima.

El hecho de que no haya certeza, no equivale a decir que no exista fundamento para colocar la Transfiguración del Señor en este lugar, pues aquí hay restos, -debajo de la basílica central-, de un culto cananeo antiquísimo. Las piedras de debajo del altar son de altares cananeo y el friso, Cruzado.

Ya para los judíos era un monte emblemático, pues las tribus del Norte levantaron aquí un altar de sacrificio como leemos en el Antiguo Testamento: «Invitaron a los pueblos a la montaña y allí ofrecieron un sacrificio de justicia». De igual modo, las tribus del norte (Zabulón y Neftalí) se reunieron hace 3.000 años, al mando de Debora y Baral (Jueces) para luchar contra los Cananeos en la llanura, contra Sisara. (Dt 4,6).

Nosotros, para nuestro caso, tenemos la cita del Evangelio que sólo habla de una montaña alta; y el apóstol Pedro, único testigo presencial de cuantos escribieron sobre el hecho, dice haber tenido lugar en el «monte santo» (2 P 1-18). Es la tradición la que ha transmitido y mantenido la identidad del lugar, como ocurre en la mayoría de los lugares santos. Orígenes nos dice: «El Tabor es el monte de Galilea en el que se transfiguró Jesús».

BASÍLICA DEL MONTE TABOR

Basílica del Monte Tabor, interiorLa actual Basílica construida en 1924 por el arquitecto Barluzzi, está, como sucede en otros lugares visitados, construida sobre otras anteriores que fueron destruidas: la de los Cruzados, en el 1236, por el feroz Bibars, y la anterior, del período Bizantino por los persas, en el 614. A la izquierda del santuario se pueden ver los restos del monasterio cruzado.

"Y, seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y sube con ellos a un monte elevado, a solas. Y se transfiguró en presencia de ellos, y comenzó a relumbrar su faz como el sol, y sus vestiduras se pararon blancas como la luz. Y, de pronto, aparecieron a su vista Moisés y Elías conversando con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí; si quieres, haré aquí tres tiendas: una para ti, una para Moisés y una para Elías. Estando aún él hablando, de pronto, una nube luminosa los cubrió; Y, he aquí, una voz salida de la nube que decía: Este es mi Hijo querido, en quien me agradé; escuchadlo. Y, al oírlo, los discípulos cayeron sobre su rostro y se atemorizaron sobremanera. Y se acercó Jesús y, tocándolos, dijo: Levantaos y no tengáis miedo. Alzando sus ojos, a nadie vieron sino a él a Jesús solamente. Y mientras bajaban del monte les ordenó Jesús, diciendo: A nadie digáis la visión hasta que el Hijo del hombre hubiere resucitado de entre los muertos". Mateo, 17, 1-9

La Transfiguración del Señor no se puede entender sino como referencia a su Resurrección. Sucede cuando Jesús sube a Jerusalén donde espera su pasión y muerte.

El hecho de su Transfiguración -se vio su gloria- conectada a su Resurrección es un estímulo para el mismo Jesús a seguir su camino… «obediente hasta la muerte y una muerte de cruz», y, sobre todo, servía para apoyar la fe, siempre vacilante, de los tres discípulos (Pedro, Juan y Santiago) que lo acompañaban, para que resistieran a la prueba ya próxima de la pasión y muerte de cruz del Maestro, pues ellos (los tres) serían testigos de la agonía en Getsemaní. La experiencia vivida en el Tabor les podría ayudar en la vivencia de la pasión.

Y también para nosotros, invitados a seguir a Jesús: «Si alguno quiere ser mi discípulo, tome su cruz y me siga»… El recuerdo de la glorificación del Señor, -Transfiguración, Resurrección y Ascensión-, nos debe ser de ayuda y apoyo a nuestra fe en los momentos más difíciles y obscuros, en las dificultades -cruces- de nuestra vida.