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 TUVO LUGAR EL 27 de agosto de 2015

 
TIERRA SANTA, UN AÑO DESPUÉS
 

 

Charla a cargo de

 

Fr. Teodoro López Díez

   

Religioso franciscano

   

Misionero y director del Centro Tierra Santa en Madrid

 

  21:00 horas

 

Claustro del Santuario de Regla

 

 
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Amigos de Tierra Santa
Custodio de Tierra Santa:
«¡No abandonemos Tierra Santa!»
Por fray Pierbattista Pizzaballa
 El custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, habla a los frailes en Jerusalén
 
Debido a las guerras en Oriente Medio y los atentados de los grupos fundamentalistas que han golpeado incluso a los países de Occidente, las peregrinaciones a Tierra Santa han disminuido drásticamente. Se estima que, solo desde Italia, en el último año han caído más del 40%. El mismo porcentaje se da en España, según estadísticas de la Oficina de Turismo de Israel.
 
Con este llamamiento, el custodio de Tierra Santa exhorta a regresar a los Santos Lugares.
 
Desde hace tiempo, sobre todo a causa del miedo generado por las guerras en Oriente Medio y los atentados perpetrados por los grupos fundamentalistas que han golpeado incluso a los países de Occidente, las peregrinaciones a Tierra Santa han disminuido drásticamente. Se estima que, solo desde Italia, en el último año han caído más del 40%. A pesar de alguna tímida señal de reanudación, el temor a acercarse a esta Tierra bendita sigue siendo grande. Sabiendo interpretar la voz de las distintas comunidades cristianas que viven en Israel y Palestina, quisiera deciros: «No abandonéis a la Tierra Santa3. No existe motivo razonable para no organizar una peregrinación a los Santos Lugares. La seguridad en los santuarios y en las zonas frecuentadas por los peregrinos está garantizada, y nosotros, los cristianos, necesitamos más que nunca de la presencia y apoyo de los peregrinos que se acercan hasta aquí en oración de todas las partes del mundo.
Vivir como cristianos en Tierra Santa significa tener una vocación particular y universal. Aquí la Iglesia latina se compone esencialmente de tres grupos: las comunidades de cristianos árabes locales, el antiguo grupo de palestinos que representan la presencia cristiana tradicional en estos lugares; la quehilá de lengua hebrea, una iglesia nueva, en fermento, que aglutina con sus propias especificidades a evangelistas, judíos mesiánicos y católicos y que celebra la liturgia en lengua hebrea; la comunidad internacional, que comprende a muchos trabajadores extranjeros, sobre todo filipinos, hispanoamericanos e indios, que residen establemente en Tierra Santa, y algunos otros grupos de distinta procedencia que, por múltiples razones y distintos motivos, transcurren aquí períodos más o menos largos. Junto a la Iglesia latina viven y operan otras importantes realidades cristianas, entre las que destaca la Iglesia greco-ortodoxa, la Iglesia armenia y la copta. Incluso dentro del mundo católico existen grupos con ritos distintos del latino.
Jerusalén y los Santos Lugares cristianos han sido hasta hoy un signo fundamental de la fe, testimonio de la vida, muerte y resurrección de Jesús que, precisamente aquí, realmente se han cumplido. Todos los cristianos, incluso los más alejados, miran a Tierra Santa para encontrar en estos signos sus propias raíces y el sentido auténtico de su misión en todo el mundo. En Tierra Santa se puede leer la vida de Jesús, escuela de Evangelio. Aquí se puede aprender a mirar, escuchar, meditar y saborear el silencio para alcanzar el significado profundo y misterioso de su paso. El ambiente que enmarca su estancia entre nosotros evoca lugares, costumbres, colores y perfumes; los mismos que Jesús conoció cuando se reveló al mundo.
En Tierra Santa los cristianos han sido siempre minoría, una presencia exigua pero de corazón ardiente, y jamás han desaparecido. Están llamados a dar un alto testimonio de fe, a ser una presencia viva, enamorada de su propia historia y de sus propias ideas, a no temer los cambios y los encuentros con la diversidad, sino a estar abiertos, serenos, libres, positivos y, al mismo tiempo, claros, enraizados en su propio sentido de identidad y pertenencia, caminando hacia el futuro, activos en la custodia de los Santos Lugares, que son depositarios de la tradición y la memoria de toda la cristiandad.
Precisamente para salvaguardar esta presencia (y si es posible reforzarla) invito una vez más a todas las diócesis, parroquias y movimientos a no abandonarnos, es más, a trabajar para que la peregrinación a Tierra Santa sea un testimonio de paz y diálogo. Estoy convencido de que este llamamiento será acogido por muchos fieles que aman Tierra Santa, y que pronto por las calles que Jesús recorrió pueda nuevamente crecer la presencia de quien se pone en camino para encontrarse con Aquél que vino para nuestra salvación.
Fray Pierbattista Pizzaballa
Custodio de Tierra Santa

 

 
 
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 Peregrinación a Tierra Santa

 

 

 
Rosa Corazón peregrinó por segunda vez a Tierra Santa en febrero de 2015. Al volver, pensó: Esto lo tiene que conocer todo el mundo. Hay que ir a la tierra de Jesús. Y como ninguno de mis compañeros [canonistas y juristas] había organizado nunca una peregrinación, me decidí yo a hacerla», explica Rosa. Partirán a Tierra Santa y Jordania el 11 de octubre de 2015

 

«Es el viaje de la Vida. Y el que ha ido, quiere volver». Esta no es sólo una frase que aparece en el folleto de la próxima peregrinación a Tierra Santa, que también, es, además, lo que vivió Rosa Corazón, que tras un primer viaje a la tierra del Señor siempre tuvo claro que iba a volver, y lo hizo en febrero de 2015. Rosa lleva muchos años de especialidad en nulidades matrimoniales ante tribunales de la Iglesia de toda España. En su día a día se desenvuelve entre Canonistas y Juristas. Fue en ellos en quién pensó al volver de su segunda peregrinación. «Pensé: Esto lo tiene que conocer todo el mundo. Hay que ir a la Tierra de Jesús. Y como ninguno de mis compañeros había organizado nunca una peregrinación, me decidí yo a hacerla», explica Rosa. Aunque aclara que «a la peregrinación puede ir todo el que quiera». Dicho y hecho. Rosa visitó el centro de Tierra Santa de Madrid y «organizamos la peregrinación para Canonistas y otros Juristas, amigos y familiares. Está abierta a todos», explica. La expedición partirá el 11 de octubre y, durante 10 días, recorrerá Tierra Santa y Jordania.

 

Lo harán acompañados por los Franciscanos, custodios de los Santos Lugares desde el año 1342. Nazaret, Belén, Jerusalén, Caná, Emaús, Betania, Jericó, el Mar de Galilea, los peregrinos «pisarán la tierra que pisó el hijo de Dios hecho hombre, respirarán su aire, verán el mismo agua que Él vio. Incluso comerán el famoso pez de san Pedro, capturado en las aguas del Mar de Galilea», explica Corazón. Durante la peregrinación también habrá tiempo para visitar parte de la riqueza natural, cultural y social de la zona. Por ejemplo, el 14 de octubre, los peregrinos visitarán las excavaciones del monasterio Esenio de Qumram y verán una panorámica de las cuevas donde se encontraron los Pergaminos del Mar Muerto. Posteriormente, visitarán el Mar Muerto, el lugar más bajo de la tierra, donde, incluso, se podrán bañar. El viaje también es una «peregrinación interior. Hay que ir preparado interiormente.

 

Es muy bueno ir con el evangelio, habiéndoselo leído, para saber lo que pasó en todos los lugares que uno va a visitar. Cuanto mejor sea la preparación interior y previa, mejor irá la peregrinación», asegura Rosa. Ayuda a los habitantes de Tierra Santa   También la peregrinación es una ayuda para las personas que viven en Tierra Santa, sobre todo para los cristianos, que no tienen otros medios para subsistir, y lo hacen, en gran medida, gracias a las peregrinaciones. «No se puede pedir más. He metido la mano donde fue clavada la cruz, la salvación del mundo. Es increíble. Hay que ir con fe pero también se puede ir para pedir que aumente la fe. Y una vez llegas a España, es muy recomendable seguir con el camino de fe que se inició en Tierra Santa», concluye Corazón. Más información y inscripciones: Centro de Tierra Santa. Delegación para España de la Custodia de Tierra Santa – Padres Franciscanos. Calle Mayor, 49-3º- 28.013 Madrid. Tel.: 91 541 28 77.    

«Pisarán la tierra que pisó el hijo de Dios hecho hombre»
 
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