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. NUESTRO VIERNES SANTO CON LA MIRADA OBLIGADA A LOS CRISTIANOS DE TIERRA SANTA
Decía el 18 de enero Benedicto XVI a los obispos latinos en los países árabes: "es comprensible que las circunstancias tienten a los cristianos a abandonar su país para encontrar una tierra acogedora que les permita una vida más tranquila. No obstante, hay que animar y sostener firmemente a quienes deciden permanecer en su tierra, para que ésta no se convierta en un lugar arqueológico privado de vida eclesial... Yo aporto todo mi apoyo a las iniciativas que tomáis para contribuir a la creación de condiciones socio-económicas que ayuden a los cristianos a permanecer en su país y llamo a toda la Iglesia a colaborar decididamente con estos esfuerzos". Se comprende que en tantas ocasiones el patriarca latino de Jerusalén S.B. Michel Sabbah haya levantado la voz pidiendo a sus cristianos: "Permaneced en vuestra patria, en vuestra tierra y en vuestra Iglesia. Los momentos difíciles no os deben incitar a huir, sino a dar prueba de constancia, valentía y solidaridad". Hay que reconocer que las circunstancias no solo no les son halagüeñas, sino que realmente les son extremadamente difíciles. Precisamente el Vicecustodio de Tierra Santa, nuestro tan buen y gran amigo P. Artemio Vitores, del palentino Cevico Navero, que tan de cerca lo vive y tan comprometido está con paliar tanto problema hace unos días lo repetía en una charla que dirigía en Tarragona. Era presentado por el propio arzobispo Mons. Jaume Pujol, recordando que uno de los proyectos sociales planificados para su año jubilar era la ayuda a Tierra Santa, ayuda que se canalizaba no solo a través de las lámparas que se vendían en la Oficina del peregrino, sino entre otros aspectos animando a los fieles para que la colecta del Viernes Santo fuera lo más generosa posible. Recordaba el P. franciscano que si los cristianos desaparecen, los Santos Lugares se transformarán en museos, en sitios bonitos a los que les han robado el alma. Recordó también que llevaba 40 años en Jerusalén y en cuyo tiempo ha vivido hasta cinco guerras, algunas tan especialmente conflictivas como la primera del Golfo contra Irak. Las cifras que aportó fueron contundentes. En el año 1967, año de la guerra de los 6 días, los cristianos eran el 60% de la población de Belén. Hoy en día no representan ni el 15%. En 1948 el 20% de la población de Jerusalén era cristiana. Hoy en día solo el 1,4%. En Galilea, el problema se presenta bajo otro prisma: los cristianos que viven en esa región corren el mismo peligro que los de Europa viendo su fe diluida por el laicismo. En concreto detuvo su mirada en Belén, que se puede perder. La segunda intifada ha convertido la ciudad en una cárcel, en la que se necesita permiso para poder ir a trabajar a la cercana Jerusalén. Además ha reducido durante cinco largos años el número de peregrinos a su mínima expresión, poniendo a una Ciudad que vive del turismo en una situación extrema y llevando a mucha gente a emigrar. Pero para él el cristianismo se puede salvar con escuelas, escuelas abiertas a todo el mundo en las que se respeta la identidad del otro y en el fondo son instituciones que se acaban convirtiendo en talleres de convivencia. Aseguró que pese a todo la paz es una esperanza por la que vale la pena luchar, tratando de enseñar la tolerancia como única condición para vivir. Una idea-guía que va funcionando. Los que estamos un algo más comprometidos con el tema, porque lo hemos vivido y palpado lo sabemos de memoria. Por eso cuando vamos para allá no vamos con las manos vacías. En nuestra última peregrinación de los amigos de Tierra Santa de Burgos dejamos el año pasado por allí 25.000 euros, además de tantas medicinas, material para colegios con juegos y ropas y otras mercancías. Y ya estamos preparándonos para la especial que haremos para vivir nuevamente en plan la semana santa en Jerusalén en el 2009, estando ya completa la expedición, y pendientes de ahorrar para volver con las mismas intenciones y vivir la Navidad en Belén el 2010, lógicamente si Dios nos concede salud y fuerzas, entendiendo que por donde se va nunca es terreno conflictivo. Al menos los que nos decimos y consideramos cristianos tomemos a pecho esta colecta pontificia en favor de los Santos Lugares y aportemos nuestro grano sabiendo que ayuda al compañero, aunque no sea nada más que con esos centimillos, como los de la pobre viuda alabada por el Señor al echarlos en el cepillo del Templo. El año pasado 2007 el resultado de esta colecta fue en España de 1.655.000 euros, colaborando nuestra diócesis de Burgos con 13.256´10. No olvidemos que también les anima y ayuda y tanto a nuestros hermanos de allí nuestra presencia. Hay que reconocer que el último año y en lo que va de éste el número de peregrinos es como nunca. También de Burgos van yendo muchos. Pero repitamos una vez más que de ir, importa mucho el hacerlo con los franciscanos y a poder ser hospedándose en sus Casas Novas; entre otras muchas razones también para que ya que voy a dar de ganar algo con mi viaje mejor hacerlo con ellos para ayudarles a que puedan seguir conservando todos esos lugares y animados con la presencia de esas otras piedras, las vivas, como son las de nuestros hermanos los cristianos. D. José María Portillo en el Diario de Burgos 19/03/2008. |
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