El 29 de Julio el P. Ignacio Peña nos ha dejado para volver a la casa del Padre.
Fr. Ignacio Peña llegó a la Custodia de Tierra Santa el 22 de octubre de 1954; hizo su Profesión Solemne en el Calvario el 8 de diciembre de 1955. El 29 de Junio de 1958 recibió la ordenación sacerdotal de manos del Patriarca Alberto Gori. Desde aquel día el P. Ignacio ha desarrollado una actividad incansable. El 11 de noviembre escribía al P. Custodio: “Aquí, en Alepo, no falta el trabajo. Siempre que encuentro un minuto libre, sigo estudiando y perfeccionando el árabe. He comenzado a dar algunas charlas en la Legión de María, todas las semanas”.
En un artículo de Tierra Santa (n.772), publicado cuando tuvo que dejar la dirección de la revista por su repentina enfermedad, el P. Emilio Bárcena preguntó a amigos y compañeros franciscanos: ¿Qué os parece Peña? Y la respuesta fue: Un hombre bueno, si los hay; y un trabajador incansable. Tres palabras, comentaba el P. Emilio: “bueno, trabajador, incansable, suficientes para definir a una persona”
De todo lo que el P. Ignacio ha trabajado, es una prueba elocuenteel elenco de los libros que ha publicado, bien él solo ocon sus compañeros Pasquale Castellana y Romualdo Fernández, sin hablar de la revistaTierra Santa, que ha dirigido desde 1982hasta el 2004.
Cuando el P. Custodio, Ignacio Mancini, le agradeció los libros Les Reclus Syriens y Les Stylites Syriens, escribía: “Son dos volúmenes muy bien presentados y ricos en contenido. Se trata de estudios especializados que los estudiosos sabrán apreciar con satisfacción. Si el libro de los Estilitas ha tenido recensiones elogiosas provenientes de muchas partes, estoy seguroque el libro de los Reclusos sirios tendrá la misma acogida. Cuando se publique el otro volumen Les Cénobites Syriens,podremos decir que el mecanismo sirio de los primeros siglos, en sus más variadas formas, habrá sido bien ilustrado”.
También fueron publicados en español dos libros suyos:La desconcertante vida de los monjes sirios (Edic. Sígueme, 1985) ySiria Bizantina (Edic. Encuentro, 1995)
El Papa Benedicto XVI, el año pasado, reconoció los méritos científicos del P. Ignacio, concediendo a él y a sus dos compañeros el diploma y la cruz Pro Ecclesia et Pontifice.
El momento heroico de su vida lo comenzó a vivir en el año 2004.El mal de Alzheimer lo dejó totalmente paralizado e inmóvil, de tal manera que ha sido un crucifijo viviente, una hostia inmolada a lo largo de seis años.
Adoramos al Señor en sus misteriosos designios, que tienen el poderde transformarnos en el rostro crucificadoy resucitado de Cristo. Dedicamos un sentido agradecimiento a la Provincia de Nuestra Señora de Regla porel don de fray Ignacio, así como a los médicos y enfermeros de San Salvador que lo han atendido con tanto amor y delicadeza.
El Padre Ignacio Peña era natural de Helecha de Valdivia (Palencia) tenía 76 años edad, 56 de Profesión como franciscano y 50 de sacerdote. Sirvió a la Custodia de Tierra Santa durante 55 años.
Descanse en paz.
El P. Ignacio Peña saluda a los Reyes de España en su