Menu principal
Inicio
Revista Tierra Santa
Amigos de Tierra Santa
Cursos Bíblicos en CTS
Actividades del CTS
Los viajes de S. Pablo
Documentación
Links de interés
Comisarías de TS
Colaboraciones
El Nuevo Testamento
Peregrinación Virtual
Fotos de Tierra Santa
La Región de Naplusa PDF Imprimir E-mail
Documentación sobre Tierra Santa

Abraham había fijado sus tiendas al ingreso del valle formado por los montes 'Ebal y Garizín cuando Dios le dijo: "A tu descendencia daré yo esta tierra" (Gn 12,7). Jacob se detuvo más tarde también en Siquem, compró el campo donde había asentado sus tiendas y excavó allí un pozo. Estando para morir dio este campo a José quemás tarde fue enterrado en él (Gn 33,18 ;48,22; Jn 4,5). Aquí se reunieron las doce tribus bajo Josué y juraron el pacto de alianza con Dios.

Un día el Señor, volviendo de Judea fatigado del camino, se sentó junto al brocal del pozo excavado por Jacob y se entretuvo a hablar con una mujer samaritana (Jn 4, 5-42). A fines del s. IV existía ya una iglesia edificada sobre el pozo. Deteriorada por los samaritanos y restaurada por Justiniano (528-565) debió de ser arruinada posteriormente. Los cruzados construyeron un templo de tres naves, y el coro cubría la cripta con el pozo. Destruida nuevamente en 1187, las ruinas y el pozo fueron adquiridos por los griegos ortodoxos que restauraron la cripta y empezaron (1914) la reconstrucción de la iglesia cruzada que no terminaron nunca. A un kilómetro al nordeste del pozo de Jacob está el villorio de Balata (= encina), tal vez reminiscencia de la encina o terebinto de Abraham. Detrás de Balata se alza Tell Balata, lugar de la antigua Siquem, ciudad cananea que nos trae el recuerdo de la permanencia de Abraham y Jacob. Formidable fortaleza, fue ocupada por Sesotris III. A la muerte de Salomón, aquí se tuvo la gran asamblea que dio origen al cisma y a la creación del nuevo reino de Israel cuya primera capital fue Siquem. Después de la conquista asiría (721), Siquem empezó a decaer de tal modo que en tiempo de Cristo no era más que una pequeña aldea (Sicar?). Cerca de aquí, un weli (=sepulcro de santón musulmán) pretende encerrar el sepulcro del patriarca José. A poca distancia, al pie del monte 'Ebal, la aldea de Askar. Parece que es la Sicar de Juan, 4,5, patria de la samaritana.

El carácter sagrado del Garizín data del cisma samaritano (412 a.C.), que en represalia de haber rechazado los judíos el ofrecimiento samaritano a la reconstrucción del templo de Jerusalén, erigieron sobre el Garizín un templo rival, destruido más tarde por Juan Hircano en 128 a.C. Un día que los samaritanos se habían reunido en el monte, Pilato, creyendo que se trataba de una insubordinación política, ordenó matar un gran número de los reunidos. Cerealis, general de Vespasiano, repitió semejante matanza el año 67. El emperador Adriano construyó en la cima del monte un templo dedicado a Júpiter. El emperador Zenón, para vengar los vejámenes perpetrados por los samaritanos contra los cristianos, prohibió el culto samaritano e hizo edificar sobre el monte una basílica en honor de la Madre de Dios, rodeada por un muro de circunvalación, obra del emperador Justiniano. Hoy día pueden aún verse el muro de cinta de Justiniano y los cimientos de la iglesia de Zenón. Cada año los pocos supervivientes samaritanos suben al Garizín a sacrificar el cordero pascual y allí permanecen, bajo tiendas, 40 días.

Naplusa, situada a la entrada de una angosta garganta, es la capital de Samaría. Fundada el año 72 por Tito con el nombre de Flavia Neápolis, fue habitada primeramente por antiguos legionarios. En el s. IV es sede episcopal. Ocupada el 639 por los musulmanes, cayó en poder de los cruzados en 1100. Recibió el nombre de Nápoles, y la reina Melisenda, que residió en ella muchos años, la embelleció con ricos monumentos. Reconquistada por los musulmanes (1184), fue siempre una ciudad inquieta y rebelde. Los Samaritanos poseen en Naplusa una pequeña sinagoga, y en ella enseñan un pergamino enrollado del Pentateuco que, a pesar de que ellos afirman fue escrito por un nieto de Aarón, probablemente no se remonta más allá del s. XI. A unos 10 kms de Naplusa está el pueblo de Sehastiye. Su nombre procede de Sebasto, ciudad fundada por Herodes en honor de Augusto sobre las ruinas de la antigua Samaría, construida en 880 a. de C. por Omri, rey de Israel, que trasladó aquí la capital del reino (1 Re 16, 24). Embellecida por Omri y sus sucesores, fue ocupada por los asirlos después de tres años de asedio (721). De nuevo emerge de sus ruinas pero fue desmantelada en 331 por Alejandro y destruida por Juan Ircano en 108. Reconstruida por Pompeyo el año 63, el emperador Augusto la cedió a Heredes (27 a. de C.) que la convirtió en una espléndida ciudad greco-romana con el nombre de Sobaste (= Augusta). Septimio Severo la engrandeció más todavía, elevándola en 169 al rango de colonia romana. Los cristianos erigieron una hermosa iglesia que encerraba los supuestos sepulcros del Precursor y de los profetas Elíseo y Abdías. Destruida por los persas (614) y reedificada por los cruzados en el siglo XII, fue convertida en mezquita por Saladino en 1187. Pueden verse hoy día interesantísimos restos del período romano y cruzado. Siguiendo una carretera secundaria que de Genín lleva a Naplusa, puede visitarse Tell Far'ah, unos de los lugares que se disputa Tirso,, primera capital del reino de Israel.

Continuando hacia el norte, tenemos las siguientes poblaciones: Sanur, que ocuparía el sitio de la antigua Betulia, patria de Judit (Jdt 15, 10); Tell Dotan, lugar donde José fue vendido por sus hermanos (Gn 37, 17-28); Gemín., que corresponde a la En-Ganwim bíblica (Jos 19, 21) y donde la tradición ha situado la curación de los diez leprosos (Lc 17, 11-19). Al sur de Naplusa son dignos de mención Yasuf, que la tradición hebrea y samaritana identifican con 'Ain Tappuah, límite septentrional de la tribu de Efraim; Gemmain, que algunos identifican con Tirsa, que Jeroboam eligió por capital del reino de Israel; Haris, que según una tradición musulmana, de origen samaritano, correspondería a Timmat Serah, y donde se muestra un sepulcro apócrifo de Josué; en Awarta, según la tradición samaritana, estaría el sepulcro del sumo sacerdote Eleazar y de su hijo Fines.