| . |
Revista VIDA NUEVA, 4 de junio de 2005, págs. 46 y 47 |
|||||||||||||
| . | ||||||||||||||
|
.
VIAJES
A LA CUNA El Centro de Tierra santa en Madrid cumple 25 años Cuando el cardenal Vicente Enrique y Tarancón acudió el 9 de mayo de 1980 a la inauguración de la sede del Centro Tierra Santa en Madrid, seguro que ninguno de los allí presentes se planteó qué sería de la institución en sus bodas de plata. Pues bien, este punto de encuentro de aquellos que no se cansan de contemplar los lugares que recorrió Jesús de Nazaret hace más de dos milenios, continúa hoy a pleno rendimiento. Al frente de este proyecto desde esa fecha está el franciscano Teodoro López, un religioso burgalés que dejó en 1979 su trabajo como periodista al frente de la revista Tierra Santa para convertirse en algo así como un embajador de aquellos lugares en la capital de España.
Son muchas las actividades previstas para celebrar este tiempo de camino. Entre ellas, la reciente visita del vicecustodio de Tierra Santa, Artemio Vítores, dentro de la VII Asamblea General de la Asociación Amigos de Tierra Santa, uno de sus mayores frutos en la vida del Centro. Gestionada por laicos desde su creación en el año 1999, cuenta ya con unos 400 socios. "Fue en 1985 la primera vez que se nos ocurrió hacer un primer encuentro informal de peregrinos y, desde entonces, se ha hecho uno al año que acabó con la aprobación de los estatutos y la consiguiente creación de la asociación", recuerda Teodoro López. Las actividades de este grupo de amigos se desarrollan hoy en tres niveles complementarios: una formación bíblica mensual, conocimiento y debate sobre la actualidad de Tierra Santa, y concienciación de las necesidades de aquella región a través de vigilias de oración por la paz, rifas, etc. Aunque poner en marcha esta asociación ha sido uno de los momentos culminantes de todo el trabajo realizado, esta pequeña pasión sólo encuentra su sentido para Teodoro dentro de las funciones generales del Centro. "El primero de los cometidos del Centro es ayudar a los comisarios de Tierra Santa. Es conocido por todos que la orden franciscana es la responsable de todos los santuarios cristianos de Tierra Santa, lo que implica una red de corresponsales y delegados en todas las provincias. En el caso de España hay ocho, comenta el director del Centro. Si a esto su vasto conocimiento sobre la realidad de Oriente Próximo y su manejo de los medios de comunicación, todo ello hace que este religioso se haya convertido en portavoz para las televisiones, radios y periódicos españoles ante las situaciones de conflictos, pero también en circunstancias claves en el devenir de la Iglesia, como el fallecimiento de Juan Pablo II y el posterior nombramiento del papa Benedicto XVI, instante en el que, inevitablemente, las miradas se dirigen a la cuna del cristianismo. Pero el trabajo que centra la mayor parte de las horas que pasa en su despacho es la organización de las peregrinaciones de españoles a los Santos Lugares: "Parece que te conviertes en una agencia de viajes, pero es la forma de intentar que la gente caiga en la cuenta de que es un viaje de evangelización y de encuentro con Cristo", asegura Teodoro, que en muchas ocasiones les acompaña como guía de excepción. Entre
Madrid y Jerusalén
No es de extrañar que, de tanto ir y venir, haya perdido la cuenta de las veces que ha pisado el aeropuerto de Tel Aviv en todos estos años. "Habré viajado una media de unas seis o siete veces al año quizás, pero no te puedo asegurar", sobre todo porque en los últimos tiempos ha interrumpido su ritmo habitual debido a la inestabilidad política de la zona, que ha castigado especialmente al turismo y a las peregrinaciones. Por eso, quizás no le resulta difícil mirar hacia atrás y recordar con nitidez los episodios claves de la historia reciente de Oriente Medio, marcada por los continuos enfrentamientos entre palestinos e israelíes. Sobre todo, los intentos frustrados de conseguir una paz que parece resistirse a pesar de anunciados 'momentos históricos' que se quedaron en promesas rotas que dejan en el papel los pasos de la tan traída y llevada Hoja de Ruta: "El 13 de septiembre de 1993, mientras me encontraba pasando unos días de descanso en Chipiona, vi por televisión un encuentro esperanzador entre el presidente Clinton con Arafat y Rabin, que se presentó como el día en que iba a comenzar realmente la paz entre los dos pueblos, y que luego no llegó. Curiosamente, también estaba en Cádiz cuando el 28 de septiembre del año 2000 me enteré de la visita de Sharon al recinto de las mezquitas que hizo saltar la chispa y con ella el comienzo del desastre", lamenta el director del Centro Tierra Santa, que pudo comprobar al día siguiente sus repercusiones desde Madrid: "Fue tremendo. Las anulaciones de los viajes se sucedían una detrás de otra, incluso la gente que ya había iniciado su peregrinación, volvieron alarmados".
Todo esto hace que se muestre un poco escéptico ante el reciente anuncio del primer ministro israelí de abandonar la franja de Gaza en este verano: "Cuando Moratinos [ministro español de Exteriores] era todavía el enlace de la Unión Europea en Oriente Medio, dijo que, en 2005, habría Estado Palestino. En ese momento me vino a la mente la canción “No me llames iluso”. A pesar de que ahora han dado nuevas fechas, no las tengo todas conmigo". Para Teodoro, "después de cuatro años de destrucción, de atentados terribles y de muerte, esas salvajadas de unos y otros..., con la muerte de Arafat, ha habido un pequeño cambio que ha supuesto un vuelco total, pero queda mucho por hacer, porque hay que retomar la actividad de los centros de estudios bíblicos, que se quedaron prácticamente parados". A la espera de buenas nuevas, parece que esta larga encrucijada llena de tropiezos comienza a ser transitable para los peregrinos: "La gente quiere viajar a Tierra Santa ahora más que nunca. Después de estar en dique seco llenos de temores, desde esta Semana Santa la gente se ha lanzado a ir. Así como el año pasado por estas fechas les proponías que fueran y se echaban para atrás o te tachaban de loco, ahora hay parroquias que cuando el sacerdote lo plantea, en sólo diez o quince días les responden con facilidad y forman grupos de hasta 40 personas". De hecho, él ya tiene preparadas las maletas para marcharse de nuevo para allá. Lo hará a comienzos de junio, con un grupo de seminaristas de la archidiócesis de Madrid: "Se ha despertado en los sacerdotes de Madrid un interés y un impulso para que los jóvenes presbíteros y aquellos que cumplen sus bodas de oro sacerdotales puedan conocer Tierra Santa gracias al apoyo de la Vicaría del Clero". El
lugar de la vida Caná, el monte Tabor, Betania, Jericó... Los parajes se acumulan y los días se hacen cortos para conocer los escenarios por los que pasó Jesús. Conocerlos y sentirlos, porque cada jornada la Eucaristía se celebra en uno de estos enclaves dándole una nueva dimensión: "Si yo dijese determinadas frases en una homilía en Madrid, seguro que los que me acompañan se quedan como quien oye llover. Pero decirlo en Belén, en Jerusalén, o en la gruta de Nazaret sobre el Evangelio de la Anunciación, impacta". Esos momentos de recogimiento son los que le llevan a decir que "básicamente el destino del viaje es el encuentro con Cristo en su tierra". Por eso, no es de extrañar que, a la vuelta, la mayoría de los peregrinos que han pasado por el Centro en estos años coincida en el balance de la ruta: "Hace unos días, un matrimonio ha mandado un correo electrónico aludiendo a la experiencia que han tenido, que es ejemplarizante: 'ha sido como los mejores ejercicios espirituales'". "Es un latiguillo muy repetido -aclara Teodoro-, pero no porque lo copien unos de otros, sino porque lo experimentan y lo manifiestan cada uno". Sea cual sea el itinerario elegido, este franciscano siempre hace un hueco en su agenda para acercarse a un lugar: "El rincón con el que me quedo es el Santo Sepulcro, que sigue siendo una gruta. Cada vez que llega un peregrino se repiten las mismas emociones, incluso una vibración corporal al ver el Monte de los Olivos, de pensar en el lago y las Bienaventuranzas... Los primeros días lo que más impresiona es la gruta de la Resurrección del Señor dentro de la basílica del Santo Sepulcro. Aunque sólo sean unos minutos, poder estar ahí cuando no hay turistas es el lugar más impactante, como lo fue para el Papa en su visita del año 2000. Es el lugar de la esperanza, el lugar de la vida". José Beltrán |
||||||||||||||
| . | ||||||||||||||
| . | ||||||||||||||
| .m | ||||||||||||||