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Amigos de Tierra Santa
Custodio de Tierra Santa:
«¡No abandonemos Tierra Santa!»
Por fray Pierbattista Pizzaballa
 El custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, habla a los frailes en Jerusalén
 
Debido a las guerras en Oriente Medio y los atentados de los grupos fundamentalistas que han golpeado incluso a los países de Occidente, las peregrinaciones a Tierra Santa han disminuido drásticamente. Se estima que, solo desde Italia, en el último año han caído más del 40%. El mismo porcentaje se da en España, según estadísticas de la Oficina de Turismo de Israel.
 
Con este llamamiento, el custodio de Tierra Santa exhorta a regresar a los Santos Lugares.
 
Desde hace tiempo, sobre todo a causa del miedo generado por las guerras en Oriente Medio y los atentados perpetrados por los grupos fundamentalistas que han golpeado incluso a los países de Occidente, las peregrinaciones a Tierra Santa han disminuido drásticamente. Se estima que, solo desde Italia, en el último año han caído más del 40%. A pesar de alguna tímida señal de reanudación, el temor a acercarse a esta Tierra bendita sigue siendo grande. Sabiendo interpretar la voz de las distintas comunidades cristianas que viven en Israel y Palestina, quisiera deciros: «No abandonéis a la Tierra Santa3. No existe motivo razonable para no organizar una peregrinación a los Santos Lugares. La seguridad en los santuarios y en las zonas frecuentadas por los peregrinos está garantizada, y nosotros, los cristianos, necesitamos más que nunca de la presencia y apoyo de los peregrinos que se acercan hasta aquí en oración de todas las partes del mundo.
Vivir como cristianos en Tierra Santa significa tener una vocación particular y universal. Aquí la Iglesia latina se compone esencialmente de tres grupos: las comunidades de cristianos árabes locales, el antiguo grupo de palestinos que representan la presencia cristiana tradicional en estos lugares; la quehilá de lengua hebrea, una iglesia nueva, en fermento, que aglutina con sus propias especificidades a evangelistas, judíos mesiánicos y católicos y que celebra la liturgia en lengua hebrea; la comunidad internacional, que comprende a muchos trabajadores extranjeros, sobre todo filipinos, hispanoamericanos e indios, que residen establemente en Tierra Santa, y algunos otros grupos de distinta procedencia que, por múltiples razones y distintos motivos, transcurren aquí períodos más o menos largos. Junto a la Iglesia latina viven y operan otras importantes realidades cristianas, entre las que destaca la Iglesia greco-ortodoxa, la Iglesia armenia y la copta. Incluso dentro del mundo católico existen grupos con ritos distintos del latino.
Jerusalén y los Santos Lugares cristianos han sido hasta hoy un signo fundamental de la fe, testimonio de la vida, muerte y resurrección de Jesús que, precisamente aquí, realmente se han cumplido. Todos los cristianos, incluso los más alejados, miran a Tierra Santa para encontrar en estos signos sus propias raíces y el sentido auténtico de su misión en todo el mundo. En Tierra Santa se puede leer la vida de Jesús, escuela de Evangelio. Aquí se puede aprender a mirar, escuchar, meditar y saborear el silencio para alcanzar el significado profundo y misterioso de su paso. El ambiente que enmarca su estancia entre nosotros evoca lugares, costumbres, colores y perfumes; los mismos que Jesús conoció cuando se reveló al mundo.
En Tierra Santa los cristianos han sido siempre minoría, una presencia exigua pero de corazón ardiente, y jamás han desaparecido. Están llamados a dar un alto testimonio de fe, a ser una presencia viva, enamorada de su propia historia y de sus propias ideas, a no temer los cambios y los encuentros con la diversidad, sino a estar abiertos, serenos, libres, positivos y, al mismo tiempo, claros, enraizados en su propio sentido de identidad y pertenencia, caminando hacia el futuro, activos en la custodia de los Santos Lugares, que son depositarios de la tradición y la memoria de toda la cristiandad.
Precisamente para salvaguardar esta presencia (y si es posible reforzarla) invito una vez más a todas las diócesis, parroquias y movimientos a no abandonarnos, es más, a trabajar para que la peregrinación a Tierra Santa sea un testimonio de paz y diálogo. Estoy convencido de que este llamamiento será acogido por muchos fieles que aman Tierra Santa, y que pronto por las calles que Jesús recorrió pueda nuevamente crecer la presencia de quien se pone en camino para encontrarse con Aquél que vino para nuestra salvación.
Fray Pierbattista Pizzaballa
Custodio de Tierra Santa

 

 
 
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 DOMINGO XXII

 
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 7,1-8a. 14-15. 21-23.
 
En aquel tiempo se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras (es decir, sin lavarse las manos. Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores; y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y mantienen otras muchas tradiciones, como lavar vasos, jarras y ollas.) 
 
 Según eso, los fariseos y los letrados preguntaron a Jesús: -¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen tus discípulos la tradición de los mayores?

El les contestó: 

-Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: 
 
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.  

En otra ocasión, llamó Jesús a la gente y les dijo: -Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro del corazón del hombre salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro. 

NAZARET

1.- Texto. Israel relaciona la normativa sobre la pureza e impureza  con la revelación divina atribuida a Moisés. Por tanto, estos preceptos, junto a las leyes morales, conforman la identidad de Israel como pueblo elegido frente a los pueblos vecinos. El cumplimiento de estos preceptos es básico para mostrar la fidelidad a Dios. Sin embargo, la legislación de la pureza, sobre todo desde Ezequiel, entra en unas exigencias tan radicales y pormenorizadas que se hace imposible cumplirla en una vida social normalizada, y a ello se añade que muchas veces incluye la impureza moral. Por eso, Jesús reacciona de una manera tan radical y no les hace caso: impone las manos a los leprosos, toca a los muertos, come con publicanos y pecadores, etc 

2.- Mensaje. Jesús no responde por qué sus discípulos comen sin lavarse las manos, sino que interroga sobre el fundamento de dichas tradiciones. Cuando Jesús los llama hipócritas no piensa en el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que se experimentan o se tienen. Es una cuestión objetiva. Se refiere a la disparidad y separación entre la norma y la realidad; y la realidad es la desobediencia a las normas de Dios que se olvidan en favor de las normas establecidas por las tradiciones humanas. El culto no vale, porque los labios emiten palabras que no provienen del corazón; y en el corazón es donde se asienta la recta intención y el sentido de la vida que crea y modula la revelación divina. Este culto exterior es una comedia y, por tanto, vano. Dios les da la espalda; de ahí la responsabilidad (hipocresía) de este grupo religioso. Ellos establecen la distancia y no correspondencia entre la interioridad, el corazón, y su expresión externa, los labios.
 
3.- Acción. En la actualidad, nos encontramos con cristianos pertenecientes a grupos apostólicos muy bien formados: saben establecer la relación personal con Dios en la oración, en los sacramentos y en las relaciones personales y sociales. Hay una coherencia entre lo que se cree, lo que se dice y lo que se hace, por más que muchas veces se vean incapaces de mantener dichas relaciones de una forma coherente con nuestra fe. Otros cristianos mantienen sus relaciones con Dios a través de prácticas piadosas, como se les enseñó en su juventud, pero tienen claro que el sentido de su vida es la bondad compartida y la solidaridad con  los pobres. Y hay otros grupos que practican actos de piedad, pero la vida  funciona según sus intereses, respondan o no respondan a los principios de la fe. Y estos hacen daño a una mayoría que pasa de los ejercicios cultuales como expresión de la conciencia colectiva y personal creyente. 

 

 

 BELÉN

 

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 Peregrinación a Tierra Santa

 

 

 
Rosa Corazón peregrinó por segunda vez a Tierra Santa en febrero de 2015. Al volver, pensó: Esto lo tiene que conocer todo el mundo. Hay que ir a la tierra de Jesús. Y como ninguno de mis compañeros [canonistas y juristas] había organizado nunca una peregrinación, me decidí yo a hacerla», explica Rosa. Partirán a Tierra Santa y Jordania el 11 de octubre de 2015

 

«Es el viaje de la Vida. Y el que ha ido, quiere volver». Esta no es sólo una frase que aparece en el folleto de la próxima peregrinación a Tierra Santa, que también, es, además, lo que vivió Rosa Corazón, que tras un primer viaje a la tierra del Señor siempre tuvo claro que iba a volver, y lo hizo en febrero de 2015. Rosa lleva muchos años de especialidad en nulidades matrimoniales ante tribunales de la Iglesia de toda España. En su día a día se desenvuelve entre Canonistas y Juristas. Fue en ellos en quién pensó al volver de su segunda peregrinación. «Pensé: Esto lo tiene que conocer todo el mundo. Hay que ir a la Tierra de Jesús. Y como ninguno de mis compañeros había organizado nunca una peregrinación, me decidí yo a hacerla», explica Rosa. Aunque aclara que «a la peregrinación puede ir todo el que quiera». Dicho y hecho. Rosa visitó el centro de Tierra Santa de Madrid y «organizamos la peregrinación para Canonistas y otros Juristas, amigos y familiares. Está abierta a todos», explica. La expedición partirá el 11 de octubre y, durante 10 días, recorrerá Tierra Santa y Jordania.

 

Lo harán acompañados por los Franciscanos, custodios de los Santos Lugares desde el año 1342. Nazaret, Belén, Jerusalén, Caná, Emaús, Betania, Jericó, el Mar de Galilea, los peregrinos «pisarán la tierra que pisó el hijo de Dios hecho hombre, respirarán su aire, verán el mismo agua que Él vio. Incluso comerán el famoso pez de san Pedro, capturado en las aguas del Mar de Galilea», explica Corazón. Durante la peregrinación también habrá tiempo para visitar parte de la riqueza natural, cultural y social de la zona. Por ejemplo, el 14 de octubre, los peregrinos visitarán las excavaciones del monasterio Esenio de Qumram y verán una panorámica de las cuevas donde se encontraron los Pergaminos del Mar Muerto. Posteriormente, visitarán el Mar Muerto, el lugar más bajo de la tierra, donde, incluso, se podrán bañar. El viaje también es una «peregrinación interior. Hay que ir preparado interiormente.

 

Es muy bueno ir con el evangelio, habiéndoselo leído, para saber lo que pasó en todos los lugares que uno va a visitar. Cuanto mejor sea la preparación interior y previa, mejor irá la peregrinación», asegura Rosa. Ayuda a los habitantes de Tierra Santa   También la peregrinación es una ayuda para las personas que viven en Tierra Santa, sobre todo para los cristianos, que no tienen otros medios para subsistir, y lo hacen, en gran medida, gracias a las peregrinaciones. «No se puede pedir más. He metido la mano donde fue clavada la cruz, la salvación del mundo. Es increíble. Hay que ir con fe pero también se puede ir para pedir que aumente la fe. Y una vez llegas a España, es muy recomendable seguir con el camino de fe que se inició en Tierra Santa», concluye Corazón. Más información y inscripciones: Centro de Tierra Santa. Delegación para España de la Custodia de Tierra Santa – Padres Franciscanos. Calle Mayor, 49-3º- 28.013 Madrid. Tel.: 91 541 28 77.    

«Pisarán la tierra que pisó el hijo de Dios hecho hombre»
 
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