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 CALENDARIO DE ACTIVIDADES 2014-2015 


CONVIVENCIA APERTURA DE CURSO, ARANDA DE DUERO

11 DE OCTUBRE, LAS EDADES DEL HOMBRE, "LA EUCARISTÍA"


LOS LUNES DE LOS AMIGOS DE TIERRA SANTA

LOS SEGUNDOS LUNES DEL MES

13 OCTUBRE 2014,  17* NOVIEMBRE 2014,  15* DICIEMBRE 2014 ,  12 ENERO 2015,  9 FEBRERO,  9 MARZO 2015.  13 ABRIL 2015,  11 MAYO 2015

 

 (LAS FECHAS CON * NO COINCIDEN CON EL SEGUNDO LUNES DEL MES POR SER FECHAS OCUPADAS)


LUGAR  CENTRO DE TIERRA SANTA, CALLE MAYOR 49, 3º

HORARIO  18,00 A 20.00 HORAS

TEMA BÍBLICO:  LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES POR Paloma Martínez- Casielles

 


                                                      HORA SANTA DE GETSEMANÍ

2 DE OCTUBRE 2014, 6 NOVIEMBRE 2014, 4 DICIEMBRE 2014, 5 FEBRERO 2015, 5 MARZO 2015, 7 MAYO 2015, 4 JUNIO 2015, 2 JULIO 2015

 LUGAR:  CONCEPCIONISTAS FRANCISCANAS, TOLEDO, 52,  HORARIO:  17.00 HORAS

 

 

 

 


 MISA POR LOS DIFUNTOS DE LA ASOCIACIÓN, 13 DE NOVIEMBRE 2014, 19.30 HORAS

CONCEPCIONISTAS FRANCISCANAS, TOLEDO, 52  


 

 

 

MISA POR LA PAZ EN TIERRA SANTA, 11 DE DICIEMBRE 2014, 19.30 HORAS

BASÍLICA DE SAN FRANCISCO EL GRANDE


 YA TENEMOS LAS PAPELETAS DE LA RIFA DE 3 PLAZAS PARA IR A TIERRA SANTA!!!

NECESITAMOS COLABORACIÓN PARA COMPRARLAS O VENDERLAS

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 Domingo XXVI (A)

«Las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios»

 Lectura del santo Evangelio según San Mateo 21,28-32 

¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero” pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
 
SUMOS SACERDOTES, ESCRIBAS Y FARISEOS

 1.- Texto.-Jesús expone la parábola a las autoridades de Jerusalén. Es una comparación dicha en el templo. Jesús pone voz al descontento del pueblo de Israel, que rechazaba la hipocresía de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos. Ellos cumplían la legalidad vigente, sobre todo aquella que regulaba la vida cotidiana, sin embargo descuidaban la ley como expresión de la voluntad divina, que siempre favorecía a los pobres, a los débiles y a las viudas, según la gran tradición profética del siglo VIII a.C. Por eso la transposición que hace Jesús de la parábola es mordaz: las prostitutas y los ladrones ―publicanos―, los peores vistos en la sociedad, les precederán en el Reino futuro, porque escucharon la palabra del Señor y fueron capaces de convertirse, de cambiar de vida.  Dicen no a Dios con sus vidas, pero después se acercan al ámbito de su amor.

2.- Mensaje. El texto nos recuerda la lucha permanente que sostiene Jesús con los garantes de la religión israelita en el ámbito institucional ―sumos sacerdotes―, intelectual ―escribas― y espiritual ―fariseos. En los evangelios tenemos ejemplos de sobra donde Jesús va recogiendo a la gente excluida por su oficio: prostitutas, recaudadores al servicio del Imperio, pastores; o por pecadores: adúlteras, impuros, etc. , alejados de las normas divinas que regulan la convivencia en Israel. El recaudador Leví (Mt 9,9), el publicano que reza en el templo (Lc 18,9-14), Zaqueo que invita a Jesús a comer (Lc 119,1-10), María que limpia con sus lágrimas los pies de Jesús (Lc 7,36-50), la adúltera que intentan lapidarla (Jn 8,1-11), etc. No es extraño que digan de Jesús: «Comilón y borracho amigo de publicanos y pecadores» (Mt 11,16-19); aunque él se despache bien de ellos en el cap. 23 de Mateo. De esta forma, el cristianismo será relevante en la sociedad si como los PP. Pajares y García Viejo se acercan a los excluidos del ébola, las dominicas denuncian las mujeres que se venden como esclavas en Irak, o los franciscanos descubren que Europa está ayudando a los terroristas islámicos en Siria. Y así millones de casos donde descuidamos al que sufre, pasando de largo con una hipocresía que insulta a la conciencia cristiana y humana.                  SAMARIA


3. – Acción. El hijo que dice no, y después obedece yendo a la viña no es otro que el buen samaritano (Lc 10,35-37). Su corazón, su actitud es la que debe presidir el sentido de vida cristiana, diciendo que va a la viña, o rechazando la invitación de su dueño. Recordémoslo. Jesús narra que «un samaritano que iba de camino llegó a donde estaba el herido, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al posadero y le encargó: Cuida de él y lo que gastes te lo pagaré a la vuelta» (Lc 10,33-35). Hay un contraste brutal, debido a que un samaritano, —los samaritanos son tenidos por los judíos como extranjeros y herejes—, es el que atiende al judío apaleado y medio muerto. Y siente compasión por él, como Jesús la siente por la viuda de Naín, o el padre cuando divisa al hijo perdido que retorna, o, en general, el Señor por sus criaturas. Y el samaritano, que también caía en impureza legal, le da todo lo que tiene como expresión de la compasión para recuperarle la vida: Parte de su turbante o de su túnica interior para taparle las heridas; el aceite, como ungüento para aliviar el dolor; el vino para desinfectar; la cabalgadura para transportarlo a un lugar seguro; el dinero para sanarlo y devolverle la salud. Al no evitar al apaleado, sino ir en su busca por la compasión, recupera una vida. Heridos tenemos a millones; ojalá la compasión nos acerque a ellos.

Publicado por Francisco Martínez Fresneda en 0:31 

 

 
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Noticias

 ¿Cuándo llegará la paz a Tierra Santa?

Del muro de la vergüenza a los tuneles de la muerte

MARTÍN JOSÉ GARCÍA SÁNCHEZ

PRESIDENTE DE LA

ASOCIACIÓN GADITANA AMIGOS DE TIERRA SANTA

 ES la pregunta que todos, creyentes y no creyentes , nos hacemos tras los sangrientos sucesos, que desde Israel y los territorios ocupados, cada cierto tiempo nos conmueven: ¿quiénes son los culpables? ¿Los judíos o los árabes, o ambos? ¿Las potencias occidentales o los estados unidos, o lo que es lo mismo la industria bélica? ¿Hamás, Al Fatah? ¿Quién tiene razón? ¿Israel o Palestina? 


Y, sin embargo, a estas alturas del conflicto que durante varias décadas asola ya aquellos lugares tan entrañables para el mundo cristiano, parece como que nos vamos acostumbrando a la tragedia y nos dan igual las respuestas, haciéndonos cada vez más insolidarios con el drama y el dolor de las víctimas. 


Nos sentimos muy seguros desde nuestros hogares, como lejanos observadores de las consecuencias de tanta sinrazón y barbarie que, paradójicamente, se produce con inusual virulencia en la tierra escogida por Jesús de Nazaret para predicar la paz y el amor entre todos los hombres. Un contrasentido.

 
Ya no importa quién empezó primero ni quién tiró la primera piedra, pues todos somos culpables de este nuevo e injusto holocausto. 


Comenzando por los fanáticos dirigentes terroristas islámicos que incitan a víctimas inocentes a inmolarse en un macabro baño de sangre como escudos humanos de su Yihad dirigida desde Irak y Siria, diseñando "túneles de muerte" para el lanzamiento de misiles. Pasando por la provocadora onda expansiva sionista que de víctimas del nazismo se han convertido en constructores de nuevos "muros de la vergüenza" y en modernos "señores de la guerra". Hasta nosotros, los civilizados y cultos habitantes del mundo occidental, incapaces a través de costosas e inoperantes organizaciones internacionales creadas con tal finalidad tras la Primera Guerra Mundial, de parar el conflicto. 

Precisamente, el pasado 9 de julio se cumplió diez años desde que la Corte Internacional de Justicia declaraba ilegal este muro. El papa Francisco insistió, en su viaje a Tierra Santa, que el muro es una vergüenza para la humanidad, que no son muros sino puentes lo que hay que construir. 


Verdad es que la Intifada fue el origen del anterior conflicto, y que ahora alega Israel la muerte de tres jóvenes colonos judíos en Hebrón y la necesaria destrucción de los ya famosos túneles utilizados para el envío de misiles desde Gaza, pero ni los túneles ni el muro justifican la vergonzosa diferencia de nivel de vida entre unos y otros. De eso, los peregrinos de Tierra Santa damos fe. 


Y es que el fin no justifica los medios. Recuerdo como anécdota en uno de mis viajes la pregunta de un compañero peregrino   nuestro guía franciscano cuando este explicaba desde el autobús cómo era el muro y cuál era la gran diferencia del nivel de vida de los habitantes de uno y de otro lado. 


Este peregrino ciego, en un momento determinado, se dirigió al franciscano y le preguntó con ironía: "Hermano Pedro, ¿qué fue primero el muro o la Intifada?" El guía, que llevaba más de 30 años en Tierra Santa y conocía bien el conflicto y la realidad existente, le respondió con la misma ironía: "Hermano Manolo, ¿tú es que no ves, si vieras, el muro y lo que hay a cada lado, no lo preguntarías?" 


Todos somos culpables sin excepción, tanto del muro como de los túneles, desde la primera ocupación inglesa del territorio y su vergonzosa retirada hasta la actual del Estado de Israel tras la Guerra de los Seis Días y, por supuesto, del odio generado por el enfrentamiento entre estos pueblos, de la violencia y la muerte de tantos inocentes, que han abierto unas heridas difíciles de curar en mucho tiempo. 


Censurábamos al pueblo heleno porque se recreaba en la tragedia devoradora de bestias y océanos tenebrosos, calificábamos de inhumanos a los romanos que encontraban su divertimento en los sacrificios y las luchas del circo, y llamábamos bárbaros a los que venidos de los confines de la civilización arrollaban cuanto encontraban al paso. Mas, y a nosotros, ¿cómo nos llamaran las civilizaciones venideras tras tanto cinismo y pasividad, muerte y destrucción? En cualquier caso, el daño ya está hecho.

Según el último informe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, más de 350.000 palestinos viven en situación de desplazados y suman ya en los primeros 30 días de la ofensiva en Gaza más de un millar los muertos entre sus pobladores y 16,700 las viviendas destruidas por el ejército judío. 

Parte de Palestina, la más pobre y desarraigada Gaza, ha sido arrasada. Los Santos Lugares, donde la oración de los fieles de las tres religiones monoteístas se mezclaba con los cánticos y las emociones de los peregrinos cristianos, enmudecen ante el dolor y la miseria. 

Las callejuelas pobladas de los típicos comercios del Jerusalén árabe, Nazaret, Jericó, Ramala y otros lugares donde la curiosidad del forastero y la tradicional hospitalidad y exotismo oriental se fundían en un permanente bullicio cotidiano, están vacías, mientras que un Dios hecho niño ha dejado de sonreír en su pesebre en la basílica de Belén y los mercaderes cierran sus comercios por falta de compradores.

 
Los santuarios no se abren por falta de visitantes y los franciscanos de la Custodia, acostumbrados a un permanente desfile de peregrinos, ya no imparten sus explicaciones a los atónitos y asombrados miles de devotos que llegaban de todo el mundo atraídos por el mensaje bíblico. 


Por eso urge una solución al conflicto, bien sea por iniciativa de Obama, Benjamín Netanyahu, Mahmud Abbas, la ONU, Europa, Rusia, los ricos Emiratos Árabes o por todos unidos con una misma finalidad. Todos están obligados a parar la espiral de violencia y a colaborar en pagar la factura de esta atroz locura, pues seguro que de existir petróleo en el subsuelo de aquellas tierras, en lugar de restos de santuarios y lugares de oración, prestos acudirían a la llamada y enviarían técnicos, ingenieros y grandes sumas de dinero para invertir, en lugar de tanques y armas


Mas como no es así, mucho nos tememos que al final, la factura la pagaran los de siempre, los parias y los marginados. Mejor dicho, ya la están pagando, y algunos con sus vidas. 

Por eso, nosotros, los cristianos que hemos tenido la suerte de viajar a tan bendita tierra y caminar tras las huellas de Jesús, no podemos permanecer impasibles, y hemos de ayudar con nuestras oraciones, tal como acaba de señalar el Papa en su actual visita a Corea del Sur, clamar por la paz porque "el hombre ya está cansado de tantas guerras, y pone su esperanza en las enseñanzas del Evangelio". 

En Corea, mientras al sur se lee con interés su obra Lumen Fidei, unos kilómetros al norte encarcelan a quienes descubren con una Biblia. Igual ocurre con el muro en Israel respecto a derechos y libertades.

 
Por eso nuestra opción, como seguidores de Jesús, son los pobres y oprimidos de la tierra. Caminemos juntos como hermanos, luchando y soñando en otro mundo de justicia y libertad, signo de la presencia del reino de Dios. Mientras, confiemos desde la añoranza del profeta en la normalización de la situación tras las negociaciones en Egipto y la tregua de estos días para "subir de nuevo a Jerusalén" y ojalá sea para dar ya las gracias por la definitiva finalización del conflicto.

FUENTE  DIARIO DE CÁDIZ

 

 
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 El martirio de los franciscanos en Tierra Santa

  Noticia digital (23-VII-2014)  ALFA Y OMEGA

La vida para los franciscanos en la Tierra Santa ha tenido, a lo largo de los siglos, un carácter martirial. Todo empezó en 1244, cuando la tribu de los jorezmitas invadió Jerusalén. Se calcula que, entre franciscanos y cristianos, unos 5.000. Fue el inicio de «nuestra via dolorosa», explica el padre Artemio Vítores, ex vice Custodio,  en un artículo publicado en la revista Tierra Santa. Este camino del Calvario continuó durante el siglo XIV, cuando todos los conventos que existían en lugares como Arsuf, Jafa, Trípoli, Belén o Nazaret «fueron destruidos, y los franciscanos que vivían en ellos, martirizados tras horribles sufrimientos».

Pero, según explica fray Artemio, quizá el momento más «difícil para los hijos de san Francisco fue la llegada de los turcos en 1517. Baste recordar la crueldad de Solimán el Magnífico, que encarceló a los frailes del Santo Sepulcro, de Belén y del Monte Sión durante 38 meses. Algunos murieron de hambre, confesando su amor a la Tierra Santa». Es difícil dar una cifra exacta de los franciscanos mártires. Muchos «no llegaron al martirio en el estricto sentido de la palabra, pero eran apaleados, azotados, insultados, encarcelados… y tenían como consecuencia una muerte atroz». Por ejemplo, en 1926 fueron beatificados fray Manuel Ruiz y compañeros, mártires de Bab Tuma, en Damasco. Allí, en 1860, siete españoles y un austríaco fueron martirizados por los drusos. En 1982 fueron beatificados fray Salvatore Lilli y otros compañeros, que murieron en Armenia en 1895 y 1920 durante el genocidio. «Todos estos franciscanos mártires han seguido a Cristo acompañándolo en su camino hacia el Calvario por amor y la salvación de todos los hombres. Ellos murieron sabiéndose amados pro Cristo, murieron amando a quienes los odiaban, perdonando a quienes los mataban. Imitando así a Jesús su Señor y a san Francisco», señala el padre Artemio.

 Esto sin contar los miles de hijos de san Francisco que murieron asistiendo a los apestados Según el padre Agustín Arce, en su artículo Los francisanos de Tierra Santa y la peste en Egipto, Palestina y Siria, desde 1643 a 1883 murieron un total de 1543 franciscanos víctimas de la peste y de otras enfermedades, como signo de su caridad hacia el prójimo.

El padre Carlos  Cecchitelli, Custodio de Tierra Santa en los años 90, decía que la suya «es una vocación sublime, aunque difícil, profética y martirial». Algo que también los Papas han puesto de manifiesto a lo largo de los siglos. Lo escribiría san Juan Pablo II en su carta al padre Schalück, ministro general de la Orden, en 1992: «De este modo han profesado su fe y esperanza, con un testimonio que ha llegado no pocas veces al derramamiento de sangre en el martirio».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

C.S. A.

 

 

 
INTÉRPRETE PDF Imprimir E-mail
Amigos de Tierra Santa

 EL CUSTODIO DE TIERRA SANTA   FRAY PIERBATTISTA PIZZABALLA

HACE DE INTÉRPRETE ENTRE NETANYAHU Y EL SANTO PADRE

 

 

 
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